En
1.895 se construye esta gran mansión como residencia otoñal
en el centro de una explotación agrícola de plátanos,
naranjos, aguacates y papayos.
Cien
años después la antigua casona ha sido acondicionada
para albergar un turismo muy distinto al habitual. En medio de
las plantaciones discurren senderos en los que contemplar atardeceres
y románticas puestas de sol, en plena naturaleza tropical
perfumada en primavera por el delicado aroma del azahar. |